· Acaparas de forma sistemática los turnos de palabra.
¿Te has dado de que ya te hemos oído siete veces y lo que dices sigue siendo una mierda? Por favor, deja de pedir todos los turnos que necesito coger uno para pedirte que te calles.
· Incorporarte por encima del círculo.
Como si el sistema patriarcal no le diera ya suficiente valor a tu voz, tú siéntate más alto, o mejor! PONTE DE PIÉ, así todxs podremos darnos cuenta, mucho mejor, de tu machotismo y tu omnipresencia.
No, este método tampoco hace que lo que dices deje de ser una mierda.
· Abre bien las piernas.
Como todavía no nos hemos dado cuenta de que tienes polla, por favor no dejes de tomar todo el espacio que te plazca para hacérnoslo saber.
Es super cómodo sentarte al lado de un pierniabierto.
· Tu número de interrupciones en mucho más superior al de tus compañeras.
Tienes una enfermedad denominada machirulistis. Por favor, vete a tratarla fuera de la asamblea. Aunque yo me encuentre con un gripazo de aupa, me abstengo de estornudarte en la cara y moquearte entero. Por favor, haz tú lo mismo.
· El lenguaje te parece una cuestión secundaria.
O quizá no. Quizá sólo te ponga palote que tus compañeras te recriminen y por fin recibas #casito. A lo mejor podríamos cambiar las dinámicas asamblearias: al que no respete un lenguaje inclusivo, en vez de un simpático gesto, que reciba un dardo venenoso.
No haremos pedagogía, pero seguro que así tendremos más espacio para sentarnos.
· Especial reticencia a los espacios no mixtos.
¿Oyes eso? Es el sonido de tus privilegios derrumbándose, y claro, eso da mucho miedo. De pronto encontrarte con un lugar en el mundo en el que no puedes entrar pica, pica mucho. En este punto voy a necesitar explayarme. Ante esta situación, muchas nos hemos encontrado con un despliegue de argumentario demasiado exótico (y completamente real), como para guardármelo sólo para mi:
- Estáis separando el movimiento y fragmentando a la izquierda.
- Yo no me siento hombre, quiero estar (Mientras hace alarde de todos sus privilegios).
- Quiero ayudaros.
- El machismo nos afecta a todxs.
- Es que… parece que queráis liderar VUESTRA lucha!
- Por lo menos vamos en un segundo plano y os asistimos como seguridad, por si acaso.
- Sois una panda de desclasadas.
- Luego no vengáis a pedir que dejemos de ser machistas.
- ¿Y si yo quiero hacer un grupo sólo de hombres, QUÉ? +Vale. - No, entonces, no.
· “La compa de Menganito”.
Hace mucho que dejamos de perder el nombre al emparejarnos. Aunque follemos con un tipo seguimos teniendo una identidad propia e individual, GRACIAS.
· Entre tu compañera y tú, sólo hablas tú.
Este sujeto también puede identificarse por frases como “lo que quería decir mi compa es…“. No sé si has observado como las mujeres tendemos a asumir mucho más trabajo en la asamblea y que este trabajo suele ser el menos visible (como ya sabemos las actas o los cuidados, no son tan importantes como hacer locas estratagemas para cuando vengan tropas de nazis invisibles, por ejemplo). Lo mínimo que podrías hacer es dejar de invisibilizarnos y dejar de asumir que la portavocía la vas a llevar tú. Una cosa que he empezado a hacer es mirar sólo a mis compañeras para empezar a hacer entender a los señores que el espacio político de la palabra no les pertenece.
· Aplaudes lo que ha dicho un compañero aunque lo hayan dicho antes diez compañeras.
Ya sabemos que para ti nuestra voz vale mucho menos, pero por lo menos disimula ¿No? Mejor no, así es más fácil desenmascararte antes.
El primer paso para destruir jerarquías y violencias en una asamblea es nombrarlas y hacerlas obvias. Sólo serán invisibles hasta que las señalemos.
Para leerla en euskera pincha aquí.






