Cada vez siento más necesario salir de los guetos activistas si queremos llevar a cabo una intervención social que cambie las cosas desde la raíz. Nuestros espacios de afinidad sirven para llevar la resistencia y tener un espacio de seguridad en el que desarrollarnos y deconstruirnos, cuidadas por los afectos y llenas de amor. Pero no deja de ser cierto que también aíslan de una realidad más cruda sobre la cual, se supone, queremos actuar.
En el último cuatrimestre de la carrera estamos teniendo una asignatura en la que se preparan temas de debate que luego tratamos entre toda la clase. No sabéis qué hostiazo de realidad y, a la vez, qué sustancioso está siendo. Todo mis proceso de posicionamiento político refugiadita en mis círculos de proximidad ideológica, para enterarme a estas alturas de que el mundo no ha crecido a mi vez. Así que de repente estoy siendo bombardeada con las opiniones en forma de gapo de la élite universitaria a punto de salir de la facultad con mi cara de pasmarote, desde la fila diez.
No es cierto, no se me queda cara de pasmarote, pero intervengo con la sensación de estar a punto de perder los nervios cada vez que algunx de mis compañeros repite por su boca las falacias del poder en forma de trilladísimas frases hechas. Es fascinante imaginar al heteropatriarcado capitalista, adoptando forma antropomorfa con bombín y metiéndole la mano por el culo al Ken de la última fila, a la vez que pone su voz de ventrílocuo para que el guiñol acabe diciendo: “Es que hay personas que prefieren estar en la cárcel para que las mantenga el Estado y vivir de rentas“. En ese preciso momento aparece Federici derribando la puerta de la clase, se levanta la camiseta y fulmina a Ken con el rayo láser que nace de sus pezones. “Viva la lucha del comune, ma, SIN TI” TATATATATATATA. No, es broma, eso no pasa.
Bueno, a lo que iba, que de pronto me encuentro recibiendo las opiniones medias de temas trascendentes y no sé que hacer con todo ello. Tengo ganas de salir corriendo hacia mis asambleas para seguir haciéndome pajas con mi proceso personal que ahora siento en poca medida afecta al mundo real.
Ayer nos tocó hacer un debate sobre la prostitución y se me rajó el alma. Queríamos introducir la idea de que las mujeres podamos autogestionar nuestra fuerza de trabajo pero nos quedamos en la moralidad de follar a cambio de pasta y en mil caras inventadas de la prostitución. No os voy a desgranar el debate porque se os quedarían las mismas ganas que a mi de cortaros las venas o de zarandear a la frutera y gritarla: ¡QUÉ HEMOS HECHO MAL? ¡QUÉ? Pero sí que necesito reflexionar sobre las pandillas militantes y lo a gustito que me siento en ellas, pero que a la vez alejan y ocultan un poco el problema.
Supongo que una buena solución de equilibrio es mantener la pompa de afinidad en la que poder crecer en tranquilidad, cuidadas y apoyadas, y a la que poder volver cuando la violencia del exterior nos agote. Pero intentar cambiar el mundo desde esa posición cerrada es demasiado cómodo e inefectivo. Puedo hablar de Foucault, leer a Butler y debatir a Bornstein, pero no quiero que mi abuela se deconstruya para dejar de recibir violencias machistas y con Foucault en la boca a veces se pierde un poco la perspectiva. Mucho más si sólo me rodeo por bocas de Foucault.
La realidad se cambia desde el mundo de arriba, exponiéndonos vulnerables y algo solas, pero no desde pequeños oasis se ve la complejidad del desierto y yo siento que me estoy perdiendo una parte. En verdad, después de todo el bajón de ayer, sólo tengo sentimientos de amor para las personas de mi pompa y las personas que me cuidan fuera de ella.





La realidad es que hay gente que no vas a cambiar. Mi mas sincera enhorabuena a lxs que siguen dando panfletos a cualquiera en la calle, esperando cambiarles su realidad con argumentos tan ovbios para ellxs… pero tiene que ser siempre que eso no nos destruya por dentro… porque si te sientes dandote cabezazos contra la pared… tampoco eres util para nada.
Gracias por introducir el tema de todas formas, muy interesante y creo que todxs lo hemos sufrido en algun momento. Muas!
Hola!! desde Argentina!.. soy de Resistencia , Chaco…bien al norte de Argentina… recién termino de leer tu nota, lo que me llamó la atención fue la primera frase, el de salir de los guetos activistas para llevar a cabo una intervención social que cambie las cosas desde la raíz. coincide con lo que pensaba yo últimamente. Entonces, hace ya un par de semana, cree un grupo en facebook: MuUnCh( Mujeres Unidas Chaco) para “reclutar” (no me gusta esa palabra, muy milica… pero no se me ocurre otra en estos momentos) mujeres… y empezar a charlar y debatir cotidianidades…, porque creo que, es a partir de la cotidianidad de la vida que una debe empezar a cambiar la manera de ver las cosas… como a desnaturalizar comportamientos machistas que solo en el intercambio de ideas y charlas entre mujeres puede ser perceptible… no sé si se entiende lo que quiero decir.
En fin, no es solo hacer una marcha para decir basta al femicidio… es lograr que las mujeres comprendamos que hay actitudes que no debemos aguantar del otro, que sepamos.. darnos cuenta… DARNOS CUENTA de quienes somos más allá del género… y que este no sea tampoco un estigma social y cultural.
Espero se haya entendido mi idea…
un beso grandote desde el otro lado del océano!
Se ve que estudias un grado serio, física mínimo.
Al comentario de arriba : anue, yo estudio física y te daba un hostiazo en la cara.
Hala, reina, así es. Esto pasaba ya hace mucho y sigue pasando. Me causaría ternura tu sopapo contra la realidad, si no me causara tanto sofoco y enfado cuando me encuentro ahí fuera esa repetición sin fin…
Achúchate en tu pompa. Besos.
Este fin de semana hemos debatido ampliamente en unas jornadas celebradas en La Enredadera sobre agresiones. Hablamos sobre los espacios de seguridad, si los hay o no; espacios de peligrosidad, aquellos en los que “ellos” sientan el peligro… No entiendo muy bien a qué te refieres con guetos. Soy biciosx, vivo con mi (busco maneras de hablar de esa maravillosa personita sin usar el posesivo y no la encuentro) hija, una chavala biciosa, más tirando a boller que otra cosa y un chico trans; mi círculo de hermanxs es más queer que otra cosa y también tengo amigxs hetero con cabeza; salgo de casa cada mañana a trabajar y me relaciono con el mundo con todo el amor posible… etc, etc. Y sin dudarlo ni un segundo no cambio a lo que tu llamas gueto y yo llamo burbujita por nada del mundo, porque gracias a ellxs sobrevivo. Quizás habría que revisar este pensamiento, porque a mi nunca me ha quitado perspectiva, todo lo contrario, me ha llenado de herramientas. Pd. No he entendido la imagen del heteropatriarcado, el culo y el Ken. Me chirría que se utilice el culo en ese contexto. ¡El culo mola!
Bueno, gueto llamo a mis espacios, es una reflexión personal, pero jamás entraría a cuestionar los del resto. Y lo del culo, es muy posible que esté mal traído, es la representación de un ventrílocuo. Besos
Irene, ¿por qué no se publica mi comentario? No sé si hay algún problema técnico o es por otra razón.
Un saludo
Ya está, llevo retraso con los comentarios! perdón!